La honradez

Que el amor y la verdad no se separen de ti: átalos a tu cuello, grábalos en tu corazón; así obtendrás estima y favor ante Dios y ante las personas. Proverbios 3: 3-4
  
En un mundo en donde los valores pierden cada día su esencia, tenemos aquí las claves para estar bien con Dios y con las personas; el amor y la verdad.

Un Cambio en sus Planes

 
Lectura: 2 Corintios 9:6-15
Larry y Betty Bartells tenían una buena vida. Tenían 6 hijos, una buena casa, buenos empleos. Podían haber pasado el resto de su vida tranquilos, esperando el momento en que el último de sus hijos se graduara de la universidad para disfrutar esa época de la vida en que los hijos se hacen adultos.

Acceso directo

Acercaos a Dios, y Dios se acercará a vosotros. (Santiago 4:8)




En el escritorio de mi computadora, tengo algunos accesos directos a los programas que mas utilizo. Son realmente muy prácticos y me permiten acceder muy pronto a realizar mis trabajos diarios.

Entrega y silencio

Pon tu vida en las manos del Señor; confía en él, y él vendrá en tu ayuda. Hará brillar tu rectitud y tu justicia como brilla el sol de mediodía. Guarda silencio ante el Señor; espera con paciencia a que él te ayude. Salmo 37:5-7
En esta vida de transición, existen momentos en los cuales solo podemos confiar y dejarnos caer en sus manos, guardar silencio y esperar con paciencia su ayuda. Pobreza, muerte, enfermedad, divorcio, injusticia, son solo algunos compañeros de esta vida, que nos recuerdan quienes somos, pero el Salmo 37, nos ofrece esperanza y consuelo en medio del dolor y del sufrimiento:
“…hará brillar tu rectitud y tu justicia como brilla el sol de mediodía”.

¡Enseñános a poner nuestra vida en tus manos! 

Comprobante de satisfacción

Lectura: 1 Corintios 15:1-8
En los meses posteriores a la revolución francesa, un hombre intentó comenzar una nueva religión la cual creía era superior al cristianismo. Pero se desilusionó por su falta de éxito. Reveló su frustración a un clérigo y le preguntó qué podía hacer....

Un hombre del pueblo

por José Luis Lozano
¿Con qué puedo comparar a esta generación?; dijo Jesús. Se parece a los niños que juegan en la plaza, y que gritan a sus amigos:“Tocamos canciones de bodas, y no bailaron; entonces tocamos cantos fúnebres, y no se lamentaron”.

Reconociendo su voz


Samuel no conocía al Señor todavía, pues él aún no le había manifestado nada. Pero por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y éste se levantó y fue a decirle a Elí: Aquí me tiene usted; ¿para qué me quería? Elí, comprendiendo entonces que era el Señor quien llamaba al joven, dijo a éste: Ve a acostarte; y si el Señor te llama, respóndele: “Habla, que tu siervo escucha.”